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19 agosto, 2012

Parte 3

La última compañera de Blair había sido subastada por un precio ridículamente bajo. Y ahora era su turno.
Le temblaba el cuerpo por dentro como si se estuviera muriendo de frío y los nervios le atenazaban el estómago. El beyko que las llevaba al público y las vigilaba la miró con sus fríos ojos color roca. Hizo un gesto para que entrara.
Blair calmó su cuerpo y caminó hacia la multitud mirando al suelo.
Estaba ridícula. Tan solo unas bragas y un sujetador blancos cubrían su cuerpo ante esa multitud de alienígenas. Sólo necesitaron verle para comenzar a gritar obscenidades y silbar.
Cuando llegué al centro de la tarima de madera blanca que había delante de la marabunta alzó la mirada. Reconoció a los abilks, la raza que más se encontraba entre las clases altas por ser de procedencia del planeta original. Todos eran pequeños, extremadamente livianos y de un albino enfermizo; y, por si poco blanco fuera, siempre vestían de ese mismo color. También algún beyko, pero no demasiados. Algunos Cigai, criaturas muy parecidas a las humanas, salvo por su tono de piel marrón musgoso, sus ojos rasgados todo pupila y sus orejas alargadas; a Blair se le asemejaban a los elfos. La mayoría pertenecían al ejército, aunque también se veía algún comerciante. Reconocía al resto de especies tan sólo de vista, ya que en su escuela todos eran abilk, beykos o cigai. Había una especie muy pequeña, que según Blair sabía eran más inteligentes que los abilk, pero desconocía su nombre. También, al fondo, unos que sobresalían por ser más altos incluso que los beikos, una especie de homínido-ave, con alas a la espalda y plumas por todo el cuerpo.
- ¡Que se desvista! -gritó alguien entre el público, desviando los pensamientos de Blair.
- ¡Eso! ¡Queremos verla desnuda! -gritó un humano. Blair miró con odio al fornido hombre que había traicionado a su  propia especie con tal de ganarse un hueco en las clases superiores de los invasores. Si no se equivocaba, se trataba de un político conocido.
Todo el público comenzó a gritar excitado, haciendo comentarios lascivos y despectivos hacia Blair al ver que ella no tenía la intención de mover un músculo para quitarse la ropa.
El beyko guardián se acercó por detrás y dió un golpe a Blair en la espalda haciéndola caer de rodillas. El públlico gritó delirante.
Guardándose las lágrimas de rabia para sí, y lentamente, Blair se desprendió de toda su ropa.
- ¡Me gusta! -gritó el humano-. ¡Date la vuelta y enséñate bien!
Blair no tuvo más remedio que obedecer. De espaldas al público dejó que dos lágrimas rodaran por sus mejillas.
-¡Cuarenta pavos! -chilló el humano, excitado.
Un cigai levantó la mano. Era el único que a esas alturas seguía sentado en la silla. Blair reconoció al guardián que el día anterior le había impedido huir y sintió un odio efervescente por dentro.
- La quiero. Cien pavos -dijo con voz tenue
El humano reaccionó y dobló la cantidad. Durante casi diez minutos pelearon sólo ellos dos por Blair, hasta que uno dio la cantidad final.
-Tres millones ochocientos mil.
Se hizo el silencio.
Y Blair fue vendida al humano.

2 comentarios:

  1. Esta genial, cuando publicais el siguiente capitulo? :)

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    1. Pues... vamos publicando por turnos, así que cuando a la guarra (CON AMOR) de mi amiga le dé por ahí de publicar se publica.
      Al ser dos, no llevamos una fecha exacta pero intentamos publicar mínimo una vez por semana.
      Un beso !

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