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17 agosto, 2012

Parte 2

En la escuela Lawert todo eran normas y misteriosas desapariciones de alumnos que quedaban incapacitados o que tenían mala salud. Había una cosa buena y otra mala para Blair ese año: la buena era que al fin saldría de aquel lugar y podría dejar de preocuparse de que cualquier día la cogieran y se deshicieran de ella, la mala era que sería subastada a una panda de la casta superior y que lo más probable es que acabara trabajando para la gente que odiaba.
Los dos años que había estado allí metida se había dedicado a molestar e intentar escapar para que así nadie la comprara, lo malo es que sabía que había demasiadas posibilidades de que no fuera así.
- Atención henias, debéis dar vuestras ropas al guardián 263 para la graduación - dijo el bagsjet, o supervisor, a las  chicas que se encontraban en el cuarto, preparándose para la puja.
- Nos llamamos humanos, no henias - susurró Blair por lo bajo, haciendo que uno de esos abilk le diera con la vara en la pierna. Ella ahogó un quejido como siempre hacía y se frotó la zona dolorida.
Las muchachas se empezaron a desnudar y a quedarse en ropa interior, todas menos Blair, quien seguía de brazos cruzados ganándose las miradas temerosas de sus compañeras.
Uno de los abilk que se encontraba vigilando gruñó y le azotó con la vara, dándole tan fuerte que Blair tuvo que doblarse del dolor.
- Deberías atenerte a las normas, 17640, o serás severamente castigada junto con tus amigas.
El abilk dijo eso en su idioma. Blair miró a aquella criatura furiosa y se quitó la camiseta con un movimiento furioso, mostrando así que iba a someterse por sus compañeras.
- Háblame en mi idioma, pedazo de... - antes de que Blair pudiera  terminar la frase un beyko entró en la sala e hizo que la primera chica saliese.
Los beykos eran los habitantes del planeta Bey, planeta que había sido sometido hacía más de doscientos ciclos por los abilk, y que se encontraban entre las castas superiores, eran los encargados de subastar a los especímenes y hacer trabajos pesados por su gran corpulencia y poca inteligencia.
Blair pudo escuchar como los mandamás de las Castas Superiores pujaban y reían; una de sus compañeras, la siguiente en la fila, empezó a temblar y Blair no pudo evitar sentir también miedo.

1 comentario:

  1. Hola chicas!, ya modifiqué el link por este otro.

    Saludos y besos a las dos, muak!

    Pd: Que bien Mae Tara, que quieras formar parte del club!, enseguida me pongo con tu ficha de socia.

    Xao!

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